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Feminismo integrista

Miércoles, octubre 26th, 2011 by

Sucede que en uno de mis ámbitos laborales abundan las mujeres, y eso que pudiera ser una ventaja para alguien que como yo se complace con la compañía femenina, a veces se convierte en una emboscada, y es que en este colectivo todas se declaran acérrimas feministas.

Antes de continuar escribiendo quiero aclarar que con el asunto de la igualdad de género (o de sexos, mejor dicho) me ocurre como con la pena de muerte. Y es que cuando leo el artículo 15 de la Constitución, donde pone “Todos tienen derecho a la vida…” me pregunto, ¿pero de verdad es necesario ponerlo por escrito? ¿acaso no es evidente? Pero claro, una cosa es lo que me dicta mi conciencia y raciocinio, y otra muy distinta la realidad, por eso a veces hay que luchar para lograr lo evidente, y por eso creo que los movimientos feministas son necesarios. El feminismo ha obtenido muchos logros a través de la historia, pero todavía les queda mucho más que conseguir. El feminismo es un auténtico caso de éxito, y me gustaría que siguiera siéndolo, pero empiezo a tener mis dudas.

Volviendo a ese colectivo de mujeres con el que me relaciono laboralmente, he observado que en su seno se está produciendo un brote radical de este movimiento, más que radical yo diría que extremista, mucho peor: fundamentalista. Y eso no lo perdono.

Ocurrió que intentando utilizar esa forma tan horrible del lenguaje que pretende convertirlo en asexuado (o bisexual, que no lo tengo claro), una de mis compañeras cometió un error garrafal –de esos del tipo “miembras”- y cuando quise hacer un comentario constructivo al respecto, pero antes de llegar abrir la boca, una de ellas me espetó con el asentimiento de las otras: “ten mucho cuidado con lo que vas a decir”. Me sentó tremendamente mal que este grupo de mujeres que ocupan cargos importantes en la Administración y que son inteligentes y cultas me trataran de esta manera.

Desde ese momento he estado más atento y he observado situaciones parecidas en las que supuestas luchadoras por la igualdad se han convertido en destructoras de todo lo que suene a masculino y que más que igualdad buscan subir a toda costa, pisoteando sin piedad. Son auténticas trepas que se aprovechan del feminismo en beneficio propio.

Pero la culpa de que esto se esté produciendo no es sólo de las feministas fundamentalistas, sino también de la dejadez masculina. Existen situaciones y ataques vejatorios hacia los hombres que a sensu contrario haría que las feministas protestaran enérgicamente y con razón. Sin embargo nosotros ni siquiera nos quejamos de esas ofensas. Así encontramos anuncios en los que se nos presenta como inútiles y nos comparan con electrodomésticos, otros en los que el hombre es tratado como objeto sexual mientras limpia la cocina (la verdad es que así también limpiaría yo con gusto la cocina)… y no sé de ningún hombre ni colectivo que proteste, ni siquiera las feministas, que deberían hacerlo sin en verdad buscan la igualdad.

Abundando en este pasotismo masculino, recuerdo que hace algún tiempo, la impresentable tertuliana Karmele Marchante excretó en un programa de televisión en horario de máxima audiencia la siguiente perla: “todos los hombres son unos maltratadores en potencia”, y no pasó nada, siguió apareciendo en el programa día tras día. Imaginad que ocurriría si un hombre dijera por la tele, por ejemplo, algo parecido a “todas las mujeres son unas putas en potencia”.

Respeto y apoyo todo tipo de movimientos a favor de la igualdad, del bienestar y de la concordia entre todos los seres humanos, pero rechazo completamente cualquier tipo de fundamentalismo, ya sea religioso, político, social o de cualquier tipo. Siempre estaré de parte de la igualdad entre mujeres y hombres, apoyaré esta causa y haré lo que esté en mi mano para que logren sus justos y necesarios fines, por eso quiero hacer un llamamiento a la cordura, para evitar que algunos/as extremistas/os se carguen lo que durante siglos ha logrado tan importante movimiento.

Uno de los caballos de batalla del feminismo es la crítica al lenguaje como causa y efecto muy importante de la discriminación que padecen. No comparto tal afirmación que sitúa a la lengua española como enemiga de la igualdad de sexos, pero tampoco voy a discutirlo con esas compañeras porque el fundamentalismo que las domina no facilita el debate. Sin embargo, en este sitio en el que me puedo expresar libremente y con tranquilidad, quisiera exponer una duda lingüística que siempre me sorprendió relativa al movimiento feminista, en particular sobre el binomio “feminismo versus machismo”, y sobre la que nunca he oído comentario alguno. Voy a hacer mi exposición paso a paso, de manera casi telegráfica, de modo que si en alguna de mis afirmaciones me equivoco, podréis corregirme con facilidad y seguramente mi conclusión se convertirá en errónea. Ahí va:

  1. El término feminista se deriva de femenino.
  2. El antónimo de femenino es masculino.
  3. Sin embargo, en la expresión que estoy analizando, como contraposición a feminismo se utiliza machismo, aunque el antónimo de feminista debería ser algo así como masculinista.

Esto, que parece un juego de palabras, en realidad encierra más importancia de la que aparenta, y aquí viene la segunda parte del razonamiento. Los términos femenino y masculino indican pertenencia o relación a la mujer y al hombre respectivamente. Ambas palabras se utilizan para hacer una distinción de género entre los seres humanos. Por eso, masculino y femenino siempre se refieren a personas.

Por otra parte, los términos macho y hembra se utilizan para distinguir el sexo de los animales. Cuando hablamos de machos y hembras lo hacemos en un contexto de animales, y sólo nos referimos a personas cuando se utiliza en lenguaje de manera soez y desconsiderada.

Sin embargo, cuando se habla del feminismo y su contrario utilizamos la dicotomía lingüística “feminismo versus machismo“, en la cual las mujeres se representan como personas de sexo femenino y los hombres como animales machos.

No digo que en todo esto haya intencionalidad, pero en pos de la igualdad y a pesar de que suene un poco extraño, propongo utilizar los lexemas “feminismo” y “masculinismo” en las comparaciones.

No sé si he logrado explicarme bien y transmitir lo que pretendía, por eso no estoy seguro de si debo publicar esto en este blog donde quizá me lean mis queridas amigas, las chicas 2.0, mujeres inteligentes, cultas, luchadoras y trabajadoras… ¡ah! y también guapas, porque lo valiente no quita lo cortés.

One Response to “Feminismo integrista”

  1. Skokka dice:

    Estoy de acuerdo. La gente suele posicoinarse en un lado o enotro, polarizando todo, y creo que no es lo mejor.

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