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La infomierda (un pequeño caso de éxito)

Miércoles, junio 15th, 2011 by

En el Ente Público en el que trabajo decidieron cortar el acceso a las redes sociales y a otros sitios webs de uso generalizado, entre los que se encontraban Twitter, Youtube, Linkedin, Xing… además de la prensa local y nacional. No es que yo esté en total desacuerdo con este tipo de restricciones porque existe mucha picaresca, y donde trabajan alrededor de dos mil personas es necesario establecer cierto control Pero sí me quejo de que se hiciera de forme indiscriminada y sin explicar claramente los motivos por los que se hacía ni los criterios que se aplicaban. Tampoco se estableció un procedimiento para solicitar el acceso a “sitios vetados” en el caso de que fuera necesario para algunos en el contexto de su trabajo.

Por otra parte (y aquí se encuentre la auténtica realidad de la restricción), se estaban produciendo algunos casos de corrupción política y de altos cargos en la empresa (la TV y la prensa nacional se hicieron eco de ellos), lo que despertaba la curiosidad de los empleados que buscaban en Internet información, e inevitablemente los acontecimientos se convirtieron en la comidilla de estos días, y algunos políticos eran objeto -por lo bajini- de burlas y chanzas. Coincidiendo con estos casos de corrupción se produjo el veto al acceso a Internet, y al mismo tiempo se produjo una inesperada reactivación de la Intranet corporativa casi abandonada, a través de la cual comenzó a ofrecerse información (evidentemente parcial y tergiversada) sobre lo que estaba sucediendo.

Esto me indignó mucho, y en cuestión de minutos surgió el texto que más abajo transcribo. Para mi sorpresa, apareció en “menéame” y fue notablemente impulsado por los votantes. Fue un pequeño e inesperado caso de éxito. Ahí va:

LA INFOMIERDA

Afirma la Ley de Imbesi sobre la conservación de la suciedad que “para limpiar algo, hay que ensuciar otra cosa”. Esta ley tiene una extensión (de Freeman) que añade “pero se puede ensuciar todo sin limpiar nada”.

Esta Ley, en relación con la Conjetura de Sturgeon que dice que “el 90% de todo es mierda”, nos lleva la conclusión de que “vivimos rodeados de mierda y que además es imposible evitarla” (permítaseme denominar tal conclusión como “Corolario de Prolongo sobre la Conjetura de Sturgeon y la Ley de Imbesi”). De hecho, aplicando dicha conjetura al ser humano, el 90% de nosotros somos mierda y generamos mierda.

Antes de sumergirme en esta mierda de post voy a aclarar que en él sólo voy a hablar de una clase de mierda en particular, la infomierda, que es un tipo de mierda que afecta a la información en una proporción que supera a ciencia cierta el 90% dictado por Sturgeon.

Una definición de infomierda puede ser (y la escribo tal y como me va saliendo) la siguiente:

“Infomierda es todo tipo de información generada a partir de la mentira consciente o inconsciente, ya sea para tergiversar la realidad con un objetivo específico y casi siempre deshonesto e ilegal, o simplemente para joder al consumidor de infomierda, que frecuentemente no sabe que lo es”.

Los más radicales, entre los que me encuentro, afirmamos que las mentiras piadosas también hay que considerarlas infomierda.

Todos somos generadores de infomierda porque todos en algún momento de nuestra vida hemos mentido. Pero este nuevo vocablo, cuya autoría reivindico, cobra todo su sentido cuando los que mienten ocupan las capas más altas de la sociedad y del poder, ya que la cantidad de mierda que expelen es enorme y desde sus tribunas pueden hacerla llegar más fácilmente a todos los rincones. Porque los medios de comunicación mienten, los gobiernos mienten, los partidos políticos mienten, las corporaciones mienten, los sindicatos mienten, la banca miente, las Instituciones mienten, las Iglesias mienten… A veces mienten por separado, pero otras veces en connivencia, y cuando esto se produce la informierda cobra su máxima expresión alcanzando niveles apocalípticos.

La infomierda nos invade y no podemos librarnos de ella. Vivimos sumergidos en la suciedad de la información porque la infomierda está siempre presente y no siempre es fácil detectarla, no obstante, a continuación expondré algunas de sus características que servirán al avezado lector para localizarla e intentar salir huyendo antes de contaminarse.

Una importante característica de la infomierda es que se genera a una mayor velocidad que la información correcta, completa, coherente y contrastada, ya que para emitir infomierda no es necesario hacer comprobaciones ni buscar las fuentes. Basta con soltar la burrada sin más (esto alcanza las mayores cotas en la infomierda televisiva del corazón).

También se caracteriza la infomierda por su gran velocidad de transmisión, ya que al tener una intencionalidad suele adornarse de atributos de la información que la hacen atrayente y especialmente orientada a la comunicación boca a boca y ordenador a ordenador. De hecho, la rumorología se alimenta principalmente de infomierda.

Además, Internet, aparte de ser la mayor red pornográfica del mundo (según la frikipedia), es un catalizador de la infomierda, ya que el anonimato permite soltar enormes barbaridades, y además, la existencia de intrincadas redes sociales logra que en cuestión de minutos la infomierda inunde toda la Red.

Pero donde la infomierda se encuentra realmente a gusto es en el ámbito de la política, terreno especialmente abonado para su eclosión, desarrollo, reproducción, consumo y putrefacción (la putrefacción es el summum de la infomierda, que se alcanza cuando a base de repetir una y otra vez lo que nace como una abyecta mentira se torna en aparente verdad absoluta).

Y todo esto lo explico para ver si soy capaz de comprender los motivos por los que desde mi organismo se ha eliminado el acceso a twitter y a facebook.

Porque casi todo es infomierda, y este post es un ejemplo de ello.

 

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