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Concurso, oposición y emasculación

Viernes, junio 10th, 2011 by

Como ya indiqué en un post anterior, acceder a una plaza de la Administración sería todo un caso de éxito para muchos. Seguidamente voy a hacer un poco de historia sobre el acceso a la función pública y también haré una original propuesta para que los empleados públicos sean mucho más eficientes, lo que sería un éxito para la Administración. Empezamos:

Confucio, además de filósofo, fue un importante funcionario de la Administración china, de hecho ocupó bastantes cargos, desde magistrado hasta primer ministro. Cuando se retiró de la vida pública siguió escribiendo sobre política y Administración. Y a lo largo de la historia los chinos tuvieron un Sistema Administrativo muy satisfactorio y bien desarrollado.

Actualmente la maquinaria administrativa de este gran país sigue funcionando bastante bien (a pesar de algunos casos de corrupción inevitables en una maquinaria burocrática tan grande). Yo mismo he podido comprobarlo personalmente, porque en los trámites que realicé con la Administración China relacionados con un proceso de adopción fueron transparentes y rápidos, a pesar de que entonces ni siquiera estaban acogidos al Convenio de La Haya en materia de adopción internacional (curiosamente, ahora que sí lo están, el procedimiento de adopción es bastante más largo).

Pero el período más glorioso de la Administración china se sucedió durante su larga época imperial. Era imprescindible una buena organización para gobernar tan vasto territorio. Según los antiguos escritos de Mencius y Chow, 500 años antes de Cristo los chinos tenían importantes conocimientos sobre organización, planificación, dirección e intervención. Conceptos como coordinación, procedimientos y técnicas de control eran conocidos y aplicados por sus funcionarios.

Otros muchos documentos históricos demuestran que a lo largo de casi tres milenios los eunucos formaron parte muy importante del entorno imperial de China. Durante esta larga época tan gloriosa de la Administración del país del Gran Dragón, una gran parte de los máximos responsables administrativos eran eunucos, que principalmente trabajaban en el Palacio Imperial, el lugar más importante del pueblo.

Los eunucos eran tan eficaces y gozaban de tanta confianza por parte de los emperadores que sobre ellos recaía principalmente la burocracia imperial. Para muchos historiadores los eunucos resolvieron importantes problemas de los emperadores, y como premio a sus buenas gestiones con frecuencia eran premiados y pasaban a ser gobernadores de regiones.

Pero no sólo en China, a lo largo de la historia los eunucos han estado presentes en el gobierno de grandes imperios: Durante algunos períodos del Imperio Romano la corte estuvo en manos de eunucos, en el Antiguo Egipto y durante el Imperio Bizantino los castrados también formaban parte del gobierno. Y la lista puede ser aun más larga.

La historia parece evidenciar que la carencia de testículos potencia la eficacia del empleado público. Se me ocurren muchos argumentos que sustenten esta teoría, por ejemplo: “el defecto de satisfacción sexual provocado por la ausencia testicular tiende a compensarse por la satisfacción que produce fastidiar a los administrados” (a partir de ahora refiéranse a esta frase como Hipótesis de Prolongo sobre la castración en la Administración).

Claro que las deficiencias hormonales que conlleva esta amputación podría tener una negativa consecuencia: el incremento del hipogonadismo administrativo (o falta de cojones para resolver los problemas de los administrados) del que tanto adolece nuestra Administración.

Sin embargo, yo creo que la citada amputación tiene más ventajas que inconvenientes:

  1. Si todos los empleados públicos estuvieran castrados, se reduciría notablemente el nepotismo, ya que al no tener descendencia los funcionarios no tendría que intentar enchufar a sus hijos (esto que digo y que parece una gilipollez en verdad es una realidad histórica, ya que como más arriba dije, los emperadores chinos premiaban a sus eunucos con gobiernos locales, que luego volvían a sus manos tras la muerte del eunuco, lo cual hubiera sido más difícil si este hubiera tenido descendencia).
  2. Otra ventaja es que el siempre polémico asunto de la transversalidad de género quedaría completamente fuera de lugar por la ausencia de caracteres sexuales.
  3. La falta de deseo sexual evitaría escarceos sexuales entre los empleado (y como todo el mundo sabe, donde tengas la olla, no metas la p…).
  4. Pero sobre todo, la principal ventaja es que nadie podrá decir que el funcionario se está tocando los cojones.

En cualquier caso creo que el fenómeno debería ser estudiado por parte de científicos multidisciplinares: psicólogos, antropólogos, sociólogos u otros investigadores podrían comprobar si mi hipótesis es correcta.

Y si los resultados de estos estudios concluyeran con que la ausencia testicular es buena para la función pública, quizá en futuras oposiciones las pruebas a las que deban someterse los opositores podrían ser tres en lugar de dos: concurso, oposición y emasculación. Y además por ese orden, no vaya a ser que comencemos por la extirpación del miembro y luego el opositor no supere alguna de las otras fases.

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