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Aprobar unas oposiciones es un caso de éxito

Viernes, junio 3rd, 2011 by

Acceder a un puesto de trabajo en la Administración Pública es la ilusión y el objetivo de una gran parte de la población en edad de trabajar, por eso, para muchos, conseguir aprobar unas oposiciones sería un auténtico caso de éxito, quizá el mayor éxito de su vida laboral. Por eso, desde aquí os voy a dar unos consejos para lograrlo. Bueno, en realidad no son consejos, sino información privilegiada que os permitirá afrontar unas oposiciones con algo de optimismo.

La relación contractual (o estatutaria) entre el empleado público y la Administración es muy variada, y va desde el contrato laboral temporal por realización de obras hasta la obtención del estatus de funcionario de carrera. Y es este último estatus el que todos desean obtener por las evidentes ventajas que tiene, siendo la principal de ellas la gran seguridad laboral que conlleva, sobre todo en épocas de crisis como la que estamos pasando (aunque nos hayan rebajado el sueldo, congelado el mismo para este año y recortado las pagas extras).

El por qué de esta preferencia laboral —que según algunos nos convierte en gordos e imbéciles (ya publicaré un post sobre este otro asunto)— tiene muchas respuestas, los siguientes ejemplos pueden resultar muy aclaratorios: prefiero ser policía a guardia de seguridad de un puticlub, prefiero ser maestro en un colegio público que profesor en una academia de recuperaciones…

Pero volvamos al tema central de este texto. Para acceder a una plaza en la Admnistración lo más fácil es buscarse un buen enchufe, sobre todo en momentos como este en el que el resultado de las elecciones locales y autonómicas va a provocar multitud de cambios en los equipos de gobierno de ambas administraciones. No obstante, para ser funcionario de carrera, a pesar del ecnchufe hay que pasar por una oferta pública de empleo, es decir, unas oposiciones que cumplan los principios constitucionales de igualdad mérito y capacidad. No es fácil superar unas oposiciones, pero tampoco es imposible. Seguidamente daré algunos datos y consejos que espero sirvan de ayuda y animen a los opositores.

Lo primero que desanima al opositor es comprobar cómo para un reducido número de plazas se presentan ingentes cantidades de solicitudes. Cuando el candidato a ocupar una plaza en el ente público va a consultar la lista de admitidos y comprueba que para 1 plaza optan centenares de personas, comienzan a dudar si tiene sentido presentarse o no.

Pero aquellas personas que realmente se planteen seriamente presentarse al examen, es decir, aquellos que van a estudiar concienzudamente los temarios y piensan prepararse a fondo, no deben temer tanto esta avalancha de candidatos. Se da un curioso fenómeno que expondré en los siguientes puntos:

  1. Aproximadamente el 50% de las personas que solicitan presentarse a la oposición luego no van al examen.
  2. Aproximadamente el 50% de los opositores que se presentan no han estudiado nada pero van al examen a ver si “suena la flauta.”
  3. Aproximadamente el 50% de los opositores que han estudiado lo han hecho en los últimos días y de forma superficial.

En definitiva, tan sólo la octava parte del total de opositores han estudiado a fondo el temario de las oposiciones. El fenómeno anterior, que denominaré “Ley de Prolongo sobre el acceso a la función pública”, puede expresarse de la siguiente forma:

Las probabilidades reales de aprobar que tiene un opositor que haya estudiado a fondo el temario es 8 veces superior a las probabilidades teóricas que se desprenden considerando el total de solicitudes presentadas.

Por ejemplo, si para 50 plazas de auxiliares administrativos se presentan 1.000 solicitudes, aparentemente hay un 5% de probabilidades de ser el afortunado que consiga la plaza, sin embargo, aplicando la Ley de Prolongo la citada la probabilidad aumenta hasta el 40% (de nuevo recurro a Elsa para que ratifique o corrija mi apreciación matemática).

Es curioso observar cómo aquellos que han ido al examen sin prepararlo a fondo —es decir, los que no han estudiado nada (aproximadamente el 25% del total) y los que han estudiado sólo un poco (aproximadamente el 12,5% del total)— salen de las pruebas diciendo que las oposiciones están amañadas y que hay nepotismo y otras formas de enchufismo.

Este fenómeno puede expresarse como corolario que se desprende de la anterior ley y que denominaré “Corolario de Prolongo sobre la Ley de Prolongo sobre el acceso a la función pública”. Puede expresarse de la siguiente forma:

Aproximadamente el 37,5% de los ciudadanos que presentan la solicitud para optar a una oferta pública de empleo salen ‘echando pestes’ del proceso selectivo, y estos son los que se han presentado sin estudiar nada o habiendo estudiado poco.

Pero las probabilidades de acceder a las plazas que postula la Ley de Prolongo pueden aumentar aun más si tenemos en cuenta lo siguiente:

  1. Muchos opositores se presentan a varias plazas, por lo que si aprueban más de una luego tendrán que hacer algunas renuncias.
  2. Otros opositores rechazan el nombramiento porque les ha tocado un destino demasiado alejado de su casa.

Otra forma de aumentar las probabilidades de éxito es presentarse a las plazas de los grupos más altos que la titulación permita, ya que “mientras más alto es el grupo, el número de solicitudes presentadas con respecto a las plazas ofertadas va disminuyendo geométricamente”.

Por otra parte, muchos argumentan quejosos que aquellos que ya “están dentro”, es decir, funcionarios interinos y personal contratado que trabaja en la propia Administración que convoca la oferta de empleo (muchas veces por enchufe), les cierra el paso a la obtención de una plaza, ya que los puntos por antigüedad les garantiza una mejor posición en el baremo. Pero esta afirmación habría que matizarla:

  1. Normalmente las ofertas públicas de empleo se convocan bajo la fórmula de concurso-oposición, es decir, que antes de pasar a valorar los méritos es necesario haber superado la fase de oposición.
  2. Muchos de esos opositores que llevan años trabajando dentro de la Administración hace tiempo que se acomodaron a trabajar y dejaron los estudios, perdiendo la capacidad de estudiar, mientras que los opositores que vienen de fuera suelen tener más frescos sus estudios y además están más acostumbrados a hacerlo.

Yo he visto a funcionarios interinos con más de 15 años de antigüedad, salir llorando del primer examen porque no han sabido responder las preguntas.

Porque aprobar una oposición es muy fácil, basta con hacer un examen perfecto.

 

One Response to “Aprobar unas oposiciones es un caso de éxito”

  1. Muy buen aporte. Si bien preparar una oposición no es tarea fácil, realmente vale la pena hacer el esfuerzo. En estos tiempos revueltos el empleo público es una de las pocas alternativas laborales que puede asegurar estabilidad además de un muy buen sueldo e innumerables beneficios en el plano social

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